Moio

Unidad básica atenuante de morriña

Uno de los fenómenos más característicos y que más afectó al devenir histórico de la sociedad gallega es el de la emigración. Es este un fenómeno que tiene múltiples caras, múltiples razones -económicas, políticas, formativas…-, que va de breves períodos, pongamos el caso de los becarios Erasmus- hasta toda una vida. Tan importante es este fenómeno que hasta los que no son gallegos conocen bien el significado de la palabra ‘morriña’.

Sin entrar en profundas reflexiones sobre los motivos de la emigración, lo que tiene de bueno para las sociedades gallega y de acogida y el modo de solucionarlo, lo que está claro es el hecho de que emigración siempre hubo y -seguro seguro- siempre habrá. Es por esto por lo que en el estudio nos pusimos a trabajar en un ‘producto- orientado a la comunidad exterior y que abordara el fenómeno desde el punto de vista de la vinculación familiar, un objeto que tuviese fundamentalmente una función emocional. He aquí el resultado.

Como todas las madres saben, el modo más rápido de llegar al corazón de un hijo es a través de su estómago. Es por esto por lo que, cuando éstos emprenden el camino de la diáspora, les envían periódicamente muestras de su cariño en versión digerible (chorizos de casa, conservas, algo de beber para invitar a los compañeros…).

Con el Moio tratamos de reforzar el valor emocional del paquete -el valor gastronómico es insuperable- haciendo de la apertura del paquete una eclosión de sensaciones del hogar. Una caja, anodina en su exterior, que al abrirla se despliega totalmente, dejando a la vista su estampado interior. Composiciones de motivos gastronómicos se ordenan en una distribución que recuerda al hule de la mesa de la cocina de casa.

En el interior, los productos del país se distribuyen en varias capas, separados por virutas de cartón, por lo que la acción de abrir el paquete se convierte en una secuencia de pequeñas sorpresas mientras se va descubriendo el contenido..

Una vez cumplida la función principal la caja conserva su utilidad. Si la plegamos del revés obtenemos una caja para guardar todos aquellos objetos que nos digan que, aunque se esté lejos, hay quien se acuerde de uno.



Esta entrada foi publicada o 01 feb 2008 en I+D+Cen, producto

7 comentarios

Jajajaja. Moi boa idea, si señor. O de “abrigate moito” xa debía vir impreso na caixa, non coñezo ningunha nai que non o diga.
Saúdos

E Jamas tamén entra dentro do paquete?
jejjeje
Moi bonita a caixa e agora onde a merco?

Que boa jejeje!!!quen dixo que os galegos non eran as persoas máis prácticas do mundo?
só lle falta un termo po caldo e unhas bolsas de xeo se hai quen lle gusta o peixe e a comer como na tua casa.

BOA SORTE!!!

Xenial!!!!

Que sorte o puto Jamaica disfrutando das bondades da terra.

Eu quero unha!!1!

Moi bo o Moio, pasareille o link a miña nai pra que empece a mandarme moios….
Unha aperta.

Nenos…. quero darvos as gracias de corazon e de estomajo… Lendo as vosas palabras e coa cara de felicidade do amigo Jamas o ver a pinta deses chourizos… case me salta o corazon do peito!!!!….

Onde lle digo a minha nai que as vaia buscar?????…

Parabéns polos vosos traballos, son excelentes!
E despois de ser tan boíña con vós, dirédesme como se pode conseguir un Moio?¿?¿?¿? Graciñas e sorte para o futuro!

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